Médico Naturista || Pedro Vasallo Vega
13
ENE
2017

Consejos para perder kilos antes de ponerse el bañador.

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1.Dejar de contar las calorías. Recientemente, un estudio realizado en Estados Unidos observó que a pesar de que la población de ese país había reducido la cantidad de calorías consumidas, las cifras de obesidad seguían siendo las mismas. Muchos expertos recomiendan que, en lugar de contar cuántas calorías comemos, nos dediquemos a escoger calorías inteligentes para alimentarnos. Las calorías inteligentes son aquellas que consiguen construir más músculo y hueso y almacenar menos grasa.

Los resultados del Estudio Diógenes publicado en la revista New England Journal of Medicine y firmado por científicos de ocho países de Europa, entre ellos España, muestra que para adelgazar y mantener la pérdida de peso es importante conocer cómo algunos alimentos se transforman en energía en el organismo. Por ejemplo, las lentejas y otras legumbres tardan bastante en convertirse en glucosa.

En cambio, el arroz blanco y las harinas refinadas (no así las integrales) se transforman rápidamente en glucosa y proporcionan un aporte calórico casi inmediato. Las lentejas, con un bajo índice glucémico, serían calorías inteligentes. Las calorías vacías son las que provienen de alimentos con un alto contenido energético (por la abundancia de azúcares), un bajo perfil proteico y un aporte pobre de vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos.

2. Recordar: el ejercicio por la mañana y en ayunas quema grasa. Un estudio publicado en la revista British Journal of Nutrition concluye que las personas que entrenan a primera hora de la mañana con el estómago vacío queman un 20% más de grasas que las que prefieren desayunar antes.

Venice A. Fulton defiende una postura similar cuando recomienda retrasar una hora el desayuno e intentar ejercitarse durante ese tiempo: “Al despertar tenemos el nivel de azúcar bajo y es el momento perfecto para obligar al cuerpo a consumir sus propios recursos”.

 

3.Dormir ocho horas. La falta de sueño favorece el aumento de kilos. “Las personas que duermen menos tienen un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad”, asegura el doctor José Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts (Boston). En un estudio publicado en la revista Sleep Medicine Reviews se demostró que dormir menos de ocho horas diarias produce cambios en las hormonas que controlan el hambre. Se reducen los niveles de leptina (la hormona que quita el apetito) y aumentan los de grelina (la hormona que dispara el hambre). Otra investigación descubrió que dormir como promedio cuatro horas por noche se asocia a un deseo mayor de alimentos calóricos con un elevado contenido de azúcar y carbohidratos. Los expertos indican, y usted mismo lo puede corroborar, que los asaltos más agresivos a la nevera se producen a altas horas de la madrugada.

 

4.No confiar solo en la fuerza de voluntad. A pesar de las loas a la fortaleza mental que ha escuchado durante toda su vida, ahora los nutricionistas sostienen que no es una buena estrategia para mantener un régimen porque puede ser “destructiva”. Lo dice David Kirchhoff, CEO de Weight Watchers, una empresa estadounidense que cada semana consigue un millón de clientes en 25 países interesados en adelgazar. La estrategia, según Kirch­hoff, es conseguir que “los buenos hábitos se hagan automáticos, sin luchar permanentemente contra el cerebro”. Su fórmula es “comer despacio, poniendo el tenedor en la mesa después de cada bocado, y ser consciente de cada cosa que se come”.

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